¿Cómo se puede transformar el miedo en algo positivo?

Psicología del miedo

En primer lugar, no hay que confundir la soledad con estar solo. En el primer caso hablamos de un estado de ánimo en el que nos dejamos abrumar de alguna manera por sentimientos negativos a los que damos un enorme poder.

En el segundo caso, en cambio, experimentamos una condición en la que nos sentimos íntimamente conectados con nosotros mismos, no buscamos compañía o algo que hacer a toda costa, porque no tenemos miedo de las emociones que sentimos.

Estar solo no sólo significa experimentar sentimientos negativos, también hay aspectos positivos que quizá nunca hayas considerado. Anota todas las ventajas que descubres al pasar horas a solas. Puede que se dé cuenta de que hay muchos.

Porque tengo miedo de todo

De hecho, el miedo desencadena una reacción fisiológica en nuestro cuerpo que, en caso de peligro, nos predispone a atacar o escapar. Esta descarga de adrenalina nos permite reaccionar rápidamente para defendernos o huir ante una amenaza.

En algunos casos, el pánico aparece de repente. Nuestro mundo interior está tratando de enviarnos un mensaje. Tal vez nos esté indicando que actuemos sobre un cambio que estamos posponiendo, que escuchemos una necesidad no expresada o que cumplamos un deseo reprimido.

Si quieres conocer un sencillo ejercicio para desactivar las reacciones impulsivas sin esfuerzo, lo he compartido gratuitamente en esta miniguía. Pero no te pierdas el ejercicio guiado para gestionar el miedo que te voy a enseñar.

No olvides que en la guía que he puesto a tu disposición de forma gratuita encontrarás otras 3 estrategias de eficacia inmediata para gestionar tus emociones, incluida la clave para desactivar las reacciones impulsivas sin esfuerzo.

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Miedo a enfrentar situaciones

La respuesta al miedo comienza en una región del cerebro llamada amígdala. A partir de aquí, cuando nos enfrentamos a un estímulo amenazante, se inicia una compleja reacción en cadena: se liberan las hormonas del estrés y se activa el sistema nervioso simpático, que participa en las funciones denominadas “ataque o huida”.

Cuando hablamos de miedo, hay diferentes tipos de reacción que se expresan en otras tantas estrategias de comportamiento. Luchar y huir son los dos opuestos que ejemplifican la elección entre evitar y afrontar los problemas.

Además, la fobia se mantiene en el tiempo mediante el proceso mental y conductual denominado “evitación”. Con este término nos referimos a la conducta voluntaria de la persona dirigida a evitar enfrentarse a la situación u objeto que provoca la fobia.

Especialmente cuando una persona comienza a sufrir ataques de pánico, y empieza a experimentar un profundo miedo a las sensaciones y emociones relacionadas, también comienza a experimentar un profundo miedo a volver a sentir las mismas sensaciones y emociones.

Tipos de temores

Algunas personas que padecen un trastorno de pánico también muestran agorafobia, que consiste en evitar: los lugares concurridos, los lugares cerrados (ascensores, túneles, autobuses, aviones), conducir y estar solo.

A continuación, observe la temperatura del aire que entra y sale de su nariz. …el movimiento en el pecho y el vientre. Tómate unos momentos para sentir las sensaciones corporales del movimiento del aire que entra y sale de tu cuerpo.

A medida que este momento de práctica de la atención llega a su fin, forma dentro de ti la intención de tratar de extender esta atención curiosa y suave hasta el final de tu día. A continuación, cambia gradualmente tu atención a los sonidos y al entorno que te rodea… y abre lentamente los ojos.

  ¿Cuáles son los tres sentimientos basicos?

Observa la aparición de pensamientos, sentimientos, sensaciones, deseos o impulsos, y colócalos suavemente, de uno en uno, en una hoja grande que esté pasando por la corriente. Observa cómo las hojas se acercan a ti y luego mira cómo se alejan lentamente, llevando el contenido de tu mente y tu cuerpo con ellas río abajo, fuera de tu vista. Vuelve a observar la corriente, esperando el siguiente pensamiento o sensación y colocándolo en la siguiente hoja que se te acerque. Continúa depositando suavemente cada pensamiento, sentimiento, recuerdo o impulso en su hoja grande. Observa cada hoja mientras se aleja y flota hacia el valle.

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