¿Cuáles son las características del paradigma positivista?
Metodología del positivismo
La diferencia radical entre estos paradigmas surge de las respuestas que dan a las principales preguntas que se plantean las ciencias sociales (Mannetti, 2000; Murray et al., 2001; Lincoln y Cuba, 2000):
Contenidos
El paradigma positivista se mueve, metodológicamente, por la defensa del método experimental: se formulan hipótesis que serán sometidas a la comprobación empírica, siguiendo reglas que excluyen cualquier contingencia que no entre dentro de lo que son las variables independientes manipuladas por el investigador.
Con referencia a los supuestos epistemológicos, pasamos del dualismo y el objetivismo del positivismo, al dualismo y el objetivismo modificados del neopositivismo, al transaccionalismo de la teoría crítica hasta el transaccionalismo y el subjetivismo extremos que caracterizan al constructivismo.
Enfoque positivista
El derecho en las ciencias sociales y las humanidades; debemos encontrar una ley. Ley provisional (post-ley), falsificación de la hipótesis (una buena hipótesis debe poder ser probada empíricamente y falsificada).
Intentamos ponernos en la piel de las personas cuyo comportamiento queremos explicar. Buscamos la identificación empática desde el punto de vista del objeto de estudio. Esto ayuda a comprender las acciones de los demás mediante la identificación empática.
A menudo, cuando se habla de métodos, casi siempre se discuten enfoques diferentes y se oponen casi sistemáticamente entre los profesionales. Aunque estos dos enfoques se tratan aquí como distintos, no debemos salir con una idea fija de los dos enfoques, porque también hay algunas características que pertenecen a ambos o a cualquiera de ellos.
Interpretación
Recibe varios nombres: paradigma cuantitativo, empírico analítico y racionalista. Procede de la corriente filosófica del Positivismo, que se interesa por la verificación del conocimiento a través de predicciones. Por esta razón, también se le llama paradigma predictivo.
En resumen, el paradigma positivista asegura que el conocimiento, basado en la experiencia de los sentidos, evoluciona sólo a través de la observación y la experimentación, en el marco de la aplicación del método científico.
En el filósofo francés Auguste Comte, precursor del Positivismo, encontramos el germen del paradigma: en el pensamiento de que sólo los hechos captados directamente por los sentidos son válidos y pueden ser sometidos a verificación empírica.
Por ello, sus objetos de estudio se centran en fenómenos observables, cuantificables y contrastados, como la altura, el peso, el sexo o el número de alumnos que suspenden un examen, el número de repeticiones por curso, etc.
A partir de lo anterior, se generalizan los procesos, dejando de lado las situaciones no verificables, con el fin último de explicar los fenómenos y las situaciones determinadas.
Literatura del positivismo
El uso del término “positivo” revela una ideología o un programa de acción económica, social y política que ve en la ciencia y la tecnología el fundamento de sus ideales y los medios para realizarlos.
Los principales exponentes del Positivismo fueron los franceses A. Quetelet, A. Comte y E. Durkheim y los ingleses J. S. Mill, empeñados en alejar la ciencia moral de sus habituales incertidumbres y establecer en su lugar un conjunto de reglas firmes, C. Darwin y H. Spencer.
Comte vio en la Sociología un terreno posible para la producción de conocimiento social basado en la evidencia científica. Queriendo deshacerse de la metafísica, exalta casi religiosamente el conocimiento científico que pretende observar para conocer sin apriorismos.