¿Por qué es importante la paciencia para niños?

Perder la paciencia con los bebés

Nos impacientamos cuando no vemos inmediatamente los resultados de nuestras acciones, cuando esperamos una respuesta que no llega. Todo sigue una secuencia espacio-temporal precisa y ocurre en el momento adecuado, según el calendario del Universo. Todo lo que tiene valor requiere tiempo, lo que significa paciencia y compromiso.

¿Has intentado alguna vez ayudar a una mariposa a salir de su capullo? Si lo hiciera, tal vez con la intención de aliviar a la mariposa del esfuerzo necesario para abrir un capullo y acelerar el proceso, esa mariposa moriría.

Madre nerviosa con hijos

El estilo de vida estresante al que estamos expuestos a diario hace que nuestro umbral de paciencia disminuya considerablemente, desencadenando reacciones airadas o exageradas incluso ante situaciones que no lo requerirían.

Las personas que pierden fácilmente la paciencia, se enfadan y no hacen más que criticar a los demás, suelen acabar encontrándose solas y abandonadas, ya que difícilmente se quiere acercar a alguien que pierde la paciencia y se enfada a la primera oportunidad.

Fundador de GiappoTour y GiappoLife. Desde hace años, son un punto de referencia para los italianos que quieren venir a Japón para viajar, trabajar o estudiar. Autor de los libros Giappone Spettacularis e Instant Giapponese (ed.Gribaudo/Feltrinelli) y productor de video-documentales para organismos gubernamentales japoneses.

Juegos de paciencia

Reunirse. A medida que la situación mejore, podrá volver a las antiguas y deseadas citas de juego, con las debidas precauciones. “En el caso de los niños con edad suficiente para entender cómo seguir las normas, considere la posibilidad de jugar a una distancia segura mientras llevan máscaras”, dice Leiderman. “Tus hijos estarán seguros en su “burbuja”, pero también podrán interactuar con otros niños”. Medine lo probó al aire libre con dos amigos de confianza.

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Tomas de nervios con niños

Explica cómo tus acciones tienen consecuencias para los demás: “Si no te preparas a tiempo para ir al colegio, molestarás a tus compañeros entrando tarde en clase”. “Si sigues interrumpiendo mientras hago la cena, no llegarás a tiempo para jugar antes de irte a la cama”. Busca una buena comunicación con el niño, tarea de toda madre pero también de toda buena niñera.

Intenta también poner en palabras el malestar que el niño está expresando precisamente con esos comportamientos que te ponen nervioso. Esta estrategia funciona, como vimos cuando nos preguntamos por qué los bebés muerden.

Examina tus reacciones, ¿qué actitud del niño te irrita más y por qué? Sólo si se entiende la causa se puede trabajar para encontrar una solución. Y ser capaz de controlarse antes de perder los nervios.

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