¿Cuando la mente enferma el cuerpo?
Emociones y síntomas físicos
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*Incluso el estrés prolongado o el choque emocional, como un duelo o una experiencia traumática, pueden acelerar o anticipar la renovación natural del cabello, lo que provoca un adelgazamiento rápido e intenso.
Los sentimientos de ira, envidia, resentimiento, frustración o preocupación excesiva predisponen al organismo a un estado de alerta. El cortisol y la adrenalina movilizan las reservas energéticas del organismo, “liberando” las grasas y vertiéndolas en el torrente sanguíneo.
Los valores de la presión arterial indican la fuerza que ejerce la sangre sobre las paredes de las arterias. Si la condición de hipertensión se mantiene en el tiempo, daña los vasos sanguíneos, haciéndolos frágiles.
Aproximadamente el 30% de los trastornos dermatológicos, como la dermatitis, la urticaria o los granos, esconden un malestar psicológico. La piel y el sistema nervioso central se originan en el mismo tejido embrionario y la conexión persiste durante toda la vida.
Enfermedades creadas por la mente
Pero si la plata se define como una “joya de la salud”, la zeolita se define como la “piedra de la vida”, una roca convertida en polvo para aportarnos ese bienestar que de otro modo no se encuentra.
Otro “gol”, por tanto, anotado contra patologías incluso graves, haciendo que gane la partida el bienestar psicofísico, otro importante remedio natural que ha registrado datos muy positivos como la reducción de la glucemia en estados de diabetes importantes, el apoyo en la reducción de los efectos secundarios de las terapias contra el cáncer, la reducción del peso corporal, el fortalecimiento del sistema inmunitario y del cabello, la mejora del rendimiento muscular, la reducción de los estados de debilidad.
Hay que introducir el valor de las plantas, que desde la historia de los tiempos han aportado múltiples soluciones, pero sobre todo han creado en nuestro organismo un hábito saludable de estar bien, un buen control natural de las funciones, una prevención natural para evitar patologías generadas por una dieta y un estilo de vida incorrectos.
Cuando el cuerpo dice basta
Mediante cuestionarios estandarizados, el psicólogo investiga en el paciente la presencia de posibles factores de estrés (pérdida de seres queridos, cuidado prolongado de un familiar, problemas laborales…), de posibles manifestaciones sintomáticas (ataques de pánico, depresión…) y la forma personal de reaccionar ante todo lo que sucede;
A continuación, le somete a un examen de Biofeedback, una técnica psicofisiológica no invasiva a través de la cual se cuantifican las alteraciones fisiológicas del estrés y el desequilibrio de los componentes del sistema nervioso vinculados a la gestión del estado de emergencia y alerta (Sistema Nervioso Simpático) y al retorno al estado de reposo (SN Parasimpático).
Cuando la mente influye en el cuerpo
En mi ponencia me gustaría tratar este tema: la relación entre la mente (y por tanto todas las situaciones relacionadas con ella, especialmente el estrés y los traumas psicológicos) y la enfermedad, con especial referencia al cáncer.
Está claro que el cuerpo debe tener un sistema de vigilancia inmunológica natural que detecte y destruya las células cancerosas individuales antes de que crezcan hasta convertirse en tumores clínicamente evidentes.
Las personas “tipo A” se describen como competitivas y movidas por un fuerte sentido de la urgencia. Sus gestos y palabras suelen ser rápidos y bruscos. Generalmente son impacientes, agresivos y hostiles.
Sin embargo, hay muchas enfermedades potencialmente mortales en medicina (pensemos en el infarto de miocardio, la apoplejía y algunas enfermedades neurológicas) que no evocan el mismo espectro de desesperanza que el cáncer.
Porque de un momento a otro, la persona se enfrenta a una transición brusca de estar sana a estar enferma, de una condición caracterizada por la certeza de la vida a otra caracterizada por la amenaza a la propia vida.